{"id":372,"date":"2015-01-07T20:08:14","date_gmt":"2015-01-07T20:08:14","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/?p=372"},"modified":"2019-01-31T17:57:21","modified_gmt":"2019-01-31T17:57:21","slug":"","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/the-last-shot\/","title":{"rendered":"The last shot","raw":"The last shot"},"content":{"rendered":"\n<p>Relato publicado en la antolog\u00eda de relatos&nbsp;<strong>Leyendo entre l\u00edneas<\/strong>&nbsp;de la editorial Hijos del Hule, 2010.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><span class=\"dropcap\">E<\/span>ra la \u00faltima noche, la \u00faltima noche que estar\u00edamos juntos. Despu\u00e9s de hoy, \u00e9l partir\u00eda en su propia aventura dej\u00e1ndonos a todos los dem\u00e1s atr\u00e1s. Hab\u00eda tenido la suerte de acompa\u00f1arle durante aquellos \u00faltimos a\u00f1os. Con sus \u00e9xitos nos hab\u00eda arrastrado hasta all\u00ed. Lo m\u00e1s sorprendente de todo es que despu\u00e9s de cada uno de ellos, despu\u00e9s de todas las alabanzas recibidas, \u00e9l me respond\u00eda que no hab\u00eda para tanto, que lo conseguido estaba muy bien, pero que ten\u00eda que seguir trabajando duro para mejorar. Un talento inconmensurable, una extraordinaria humildad y una gran capacidad de sacrificio. Todo converg\u00eda en \u00e9l, la receta perfecta para triunfar y ninguno de los que le rode\u00e1bamos ten\u00eda duda alguna de que lo conseguir\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera como fuese, nos encontr\u00e1bamos en una noche especial, una noche en la que los destinos se pod\u00edan ver truncados para siempre. Los elegidos pod\u00edan caer en el olvido y hasta alg\u00fan sin nombre pod\u00eda alzarse a lo m\u00e1s alto en unos pocos instantes. Nosotros nos encomend\u00e1bamos a su magia para que nos siguiera guiando, para que nos iluminara el camino hacia la gloria. Una gloria que para nosotros significar\u00eda la cima, pero que para \u00e9l s\u00f3lo ser\u00eda un paso m\u00e1s en su fulgurante carrera. La historia no nos recordar\u00eda a ninguno de los dem\u00e1s, pero el simple hecho de haber formado parte de ella, de haber podido trabajar con \u00e9l, de haberle podido traspasar parte de mi conocimiento, ya era m\u00e1s que suficiente para sentirme realizado. Un sentimiento que creo que compart\u00eda con todos los dem\u00e1s compa\u00f1eros de traves\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De momento la suerte nos sonre\u00eda. Evan se zafaba una vez tras otra de su marcador desquiciando a la defensa rival. Su repertorio de movimientos era infinito. Tan pronto fintaba hacia la derecha para escabullirse por la izquierda, como frenaba en seco a medio reverso para volver sobre si mismo y levantarse para anotar en suspensi\u00f3n. Despegaba los pies del suelo con suma facilidad y se alzaba como si su cuerpo fuera liviano como una pluma, flotando en el aire durante lo que a los rivales les parec\u00eda una eternidad, con el tronco erguido, para armar el brazo con elegancia y soltar la pelota suavemente trazando un arco perfecto hasta la canasta. Apenas se o\u00eda la suave caricia del bal\u00f3n con la red. Evan lo repet\u00eda posesi\u00f3n tras posesi\u00f3n. De poco serv\u00eda que el contrincante le hubiera estudiado con detenimiento, que le persiguiera como un perro de presa durante todo el partido, que le intentara frenar con faltas, con un dos contra uno\u2026 nada, \u00e9l siempre encontraba el modo de librarse con un gr\u00e1cil cambio de mano, con un bote por la espalda. Si \u00e9l no pod\u00eda encestar, creaba espacios para sus compa\u00f1eros dobl\u00e1ndoles la pelota para un tiro abierto o asist\u00eda con un pase imposible dentro de la zona. Su experiencia y su visi\u00f3n de juego a su temprana edad eran incomparables. El griter\u00edo del p\u00fablico era ensordecedor tras cada una de sus invenciones. Yo, aunque llevaba tres a\u00f1os vi\u00e9ndole d\u00eda tras d\u00eda, tampoco pod\u00eda dejar de maravillarme vi\u00e9ndole deslizarse por la pista. Cuando Evan ten\u00eda la pelota en las manos era como si el tiempo se detuviese.<\/p>\n\n\n\n<p>El partido por el t\u00edtulo universitario transcurr\u00eda como estaba previsto. M\u00e1xima igualdad con leves ventajas para ambos equipos. A pesar de disponer de un jugador de la clase de Evan, una final nunca tiene due\u00f1o. Nuestros oponentes hab\u00edan llegado hasta all\u00ed con una trayectoria inmaculada. Eran un conjunto equilibrado, con grandes especialistas en el tiro y un potente juego interior. En el banquillo, un entrenador con un largo historial a sus espaldas, era su mayor arma. En contraposici\u00f3n, todo nuestro cuerpo t\u00e9cnico \u00e9ramos j\u00f3venes, igual que nuestros jugadores, j\u00f3venes e inexpertos, hab\u00edamos viajado hasta aqu\u00e9l pabell\u00f3n agarrados tras la estela de Evan.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedaban nueve minutos para el final de la segunda mitad. Evan llevaba el bal\u00f3n bot\u00e1ndolo lejos del alcance de su defensor. Cruz\u00f3 el medio campo y marc\u00f3 con sus largos dedos la jugada n\u00famero cuatro, era un bloqueo y continuaci\u00f3n. Nuestro p\u00edvot se apresur\u00f3 hacia el per\u00edmetro para disponerse a bloquear al base rival. Este, r\u00e1pido de reflejos, se separ\u00f3 de Evan para evitar verse atrapado de nuevo en el bloqueo. Evan, cuando el p\u00edvot a\u00fan estaba a la altura del poste alto, aprovechando el peque\u00f1o espacio concedido por su defensor, se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y clav\u00f3 el triple. La grada rugi\u00f3. La canasta significaba el empate en el marcador y firmaba una peque\u00f1a remontada de nuestro equipo que hab\u00eda recuperado media docena de puntos de desventaja. Una canasta as\u00ed pod\u00eda resultar un punto de inflexi\u00f3n en un encuentro tan igualado. Todo el mundo lo sab\u00eda y por eso el entrenador contrario se apresur\u00f3 a pedir tiempo muerto. Yo estaba abrazado, celebrando el triple junto a uno de nuestros utileros, cuando de pronto escuch\u00e9 el g\u00e9lido silencio que se produjo. La gente hab\u00eda dejado de animar. Un par de jugadores se hab\u00edan llevado las manos a la cara negando con incredulidad. Gir\u00e9 la cabeza hacia la pista y vi a Evan tumbado sobre la cancha con el tobillo derecho formando un \u00e1ngulo de cuarenta-y-cinco grados con la pierna.<\/p>\n\n\n\n<p>Tard\u00e9 unos instantes en reaccionar. Corr\u00ed a socorrerle. Este era mi trabajo como m\u00e9dico y preparador f\u00edsico del equipo. Junto a uno de nuestros jugadores le llevamos corriendo hasta el vestuario. Una vez dentro orden\u00e9 al otro chico que fuera a decir al entrenador que en cinco minutos Evan estar\u00eda listo para volver. Era una mentira piadosa para mantener la moral del equipo. Tan pronto como su compa\u00f1ero se march\u00f3, Evan rompi\u00f3 a llorar. Ninguno de los dos dijimos nada. Le inspeccion\u00e9 detenidamente y vi que se trataba de una rotura de los ligamentos del tobillo. Desde la televisi\u00f3n del vestuario se ve\u00eda como los nuestros hab\u00edan reaccionado con coraje a la lesi\u00f3n de su l\u00edder y se aferraban al partido. Dirig\u00ed de nuevo la vista hacia Evan y, despu\u00e9s de que este se enjuagara las l\u00e1grimas, clav\u00f3 sus ojos en los m\u00edos. Su mirada ard\u00eda con decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPor favor, quiero volver al partido.\u201d Me dijo tratando de disimular los signos de dolor. Abr\u00ed la boca para interrumpirle, pero no pude hacerlo. Los dos sab\u00edamos que una lesi\u00f3n as\u00ed requer\u00eda pasar por el quir\u00f3fano y meses de recuperaci\u00f3n. Seguir jugando \u00fanicamente pod\u00eda alargar este proceso y hasta comprometer el futuro de su carrera como profesional que estaba a punto de empezar. Yo sab\u00eda que no le convencer\u00eda y por eso no pude responderle. Evan confiaba en sus compa\u00f1eros, pero precisamente porque eran un equipo quer\u00eda ir con ellos hasta el final. No pod\u00eda decepcionarles. Siendo ego\u00edsta, yo tambi\u00e9n quer\u00eda que Evan volviese. Me limit\u00e9 a infiltrarle la zona afectada con un anest\u00e9sico y le apliqu\u00e9 un vendaje compresivo para inmovilizarle el tobillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedaba un minuto y medio para el final del partido y perd\u00edamos de tres. El regreso de Evan ser\u00eda un \u00f3rdago. Si no sab\u00eda adaptarse a la situaci\u00f3n, resultar\u00eda un estorbo para los dem\u00e1s y se ir\u00edan al garete las pocas posibilidades de victoria que hab\u00eda en aquellos momentos. Por otro lado, su vuelta pod\u00eda resultar un revulsivo para el equipo que a medida que hab\u00eda ido pasando el tiempo hab\u00eda comenzado a flaquear. Me pas\u00f3 el brazo derecho por encima de los hombros y le acompa\u00f1\u00e9 hasta unos metros de la puerta que separaba los vestuarios de la pista. Evan hizo el \u00faltimo tramo s\u00f3lo. Puso la mano en el pomo, respir\u00f3 profundamente y la abri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El pabell\u00f3n enmudeci\u00f3. El partido estaba detenido por falta personal y tiros libres para el equipo rival. Todos los ojos se dirigieron hacia aquella figura que acababa de emerger tras la puerta. Su contorno estilizado se perfilaba a contraluz. Evan alz\u00f3 el pu\u00f1o hacia sus compa\u00f1eros y toda nuestra hinchada estall\u00f3 de emoci\u00f3n. El jugador que se encontraba en la l\u00ednea de personal fall\u00f3 los dos tiros y nosotros cogimos el rebote. Tiempo muerto. Era el \u00faltimo que nos quedaba. El entrenador hab\u00eda agotado todos los dem\u00e1s tratando de ara\u00f1ar minutos para la vuelta de Evan. Este se sent\u00f3 en el banquillo sin mostrar signo alguno de debilidad. A pesar de todo, habl\u00e9 con nuestro t\u00e9cnico para ponerle al corriente de la situaci\u00f3n. Se termin\u00f3 el breve descanso y Evan salt\u00f3 a la cancha.<\/p>\n\n\n\n<p>El bal\u00f3n ya estaba en campo contrario. Nuestro base suplente, siguiendo las indicaciones del entrenador, se lo entreg\u00f3 a Evan en el ala izquierda del ataque para que este se jugara un dos contra dos junto al p\u00edvot del equipo. Nuestros oponentes a\u00fan no sab\u00edan de las limitaciones de Evan. Tan pronto como este recibi\u00f3 el bal\u00f3n acudieron un par de defensas en la ayuda para que no se pudiera levantar desde la l\u00ednea de tres y evitar as\u00ed que pusiera las tablas en el marcador. Evan ley\u00f3 perfectamente la situaci\u00f3n y asisti\u00f3 con un preciso pase picado al jugador desmarcado que anot\u00f3 sin oposici\u00f3n con una suave bandeja. 69 a 68 y entr\u00e1bamos en el \u00faltimo minuto. Ahora nos tocaba defender.<\/p>\n\n\n\n<p>Defensa en zona 2-3. Evan no podr\u00eda sujetar a su atacante en un uno contra uno, as\u00ed que a pesar de correr el riesgo de conceder un triple abierto que finiquitara el partido, era la mejor opci\u00f3n. Los contrincantes agotaban la posesi\u00f3n. Evan hab\u00eda empezado a renquear visiblemente despu\u00e9s de la \u00faltima canasta. Quedaban cinco segundos en el reloj de tiro. Circularon la pelota hacia la zona defendida por Evan. El escolta rival se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y err\u00f3 un tiro f\u00e1cil. Capturamos el rebote.<\/p>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n se pod\u00eda palpar en el aire. \u00danicamente quedaba tiempo para una jugada. En liza hab\u00eda mucho m\u00e1s que un t\u00edtulo universitario. El futuro de Evan pend\u00eda de un hilo y el m\u00edo colgaba tambi\u00e9n del suyo. La decisi\u00f3n de regresar al partido le pod\u00eda suponer un aluvi\u00f3n de cr\u00edticas seg\u00fan el resultado. \u00bfSe pod\u00eda saber qui\u00e9n era el m\u00e9dico irresponsable que le hab\u00eda dejado volver a la pista? Se preguntar\u00eda la gente. Lo hab\u00edamos apostado todo, todo por un sue\u00f1o que ya casi acarici\u00e1bamos con la yema de los dedos.<\/p>\n\n\n\n<p>Evan ten\u00eda el bal\u00f3n. Todos sus movimientos hab\u00edan quedado sellados. Su cambio de ritmo, sus quiebros, sus fintas, todo era en vano jugando con una pata de palo. La defensa rival se hab\u00eda percatado de la situaci\u00f3n y le cortaban vorazmente las l\u00edneas de pase que sus compa\u00f1eros trataban de crear con bloqueos ciegos y pantallas. Nada serv\u00eda. El tiempo se agotaba. La angustia se reflejaba cada vez con m\u00e1s intensidad en el rostro de los presentes. Evan ten\u00eda que jug\u00e1rsela, ya no quedaba m\u00e1s. Quedaban cinco segundos. Carg\u00f3 con el brazo derecho, rozando la falta en ataque, protegiendo la pelota con el cuerpo. Se impuls\u00f3 con la pierna izquierda hacia delante y clav\u00f3 los dos pies al un\u00edsono en la bombilla agotando el bote. Se impuls\u00f3 hacia atr\u00e1s en un tiro en suspensi\u00f3n a la desesperada levantando la pierna buena en el aire. No pod\u00eda saltar lo suficiente, ten\u00eda el defensor encima. Levant\u00f3 los brazos tratando de ganar altura, pero la mano de su oponente estaba a apenas un cent\u00edmetro del esf\u00e9rico. El tiro ser\u00eda taponado. Evan ya estaba cayendo y no soltaba el bal\u00f3n. Puso el pie derecho en el suelo. En el banquillo nos llevamos las manos a la cabeza. Todo el mundo crey\u00f3 que ser\u00edan pasos, todo el mundo excepto el \u00e1rbitro. En el salto Evan hab\u00eda mantenido el maltrecho pie en el parqu\u00e9. A\u00fan le quedaba un paso. Se impuls\u00f3 de nuevo con la pierna derecha hacia atr\u00e1s, levant\u00e1ndose imponente por encima de la adversidad. Recuperando el equilibrio en el aire, arm\u00f3 el brazo. El bal\u00f3n atraves\u00f3 el cielo del pabell\u00f3n como una estrella fugaz. Evan hab\u00eda vuelto a detener el tiempo con su magia. Hab\u00eda parado nuestra respiraci\u00f3n, hab\u00eda detenido nuestros corazones. Son\u00f3 la bocina. El bal\u00f3n acarici\u00f3 la red e impact\u00f3 en el suelo con un ruido sordo. Ganamos.<\/p>\n","protected":false,"raw":"<!-- wp:paragraph -->\n<p>Relato publicado en la antolog\u00eda de relatos&nbsp;<strong>Leyendo entre l\u00edneas<\/strong>&nbsp;de la editorial Hijos del Hule, 2010.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:separator -->\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<!-- \/wp:separator -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><span class=\"dropcap\">E<\/span>ra la \u00faltima noche, la \u00faltima noche que estar\u00edamos juntos. Despu\u00e9s de hoy, \u00e9l partir\u00eda en su propia aventura dej\u00e1ndonos a todos los dem\u00e1s atr\u00e1s. Hab\u00eda tenido la suerte de acompa\u00f1arle durante aquellos \u00faltimos a\u00f1os. Con sus \u00e9xitos nos hab\u00eda arrastrado hasta all\u00ed. Lo m\u00e1s sorprendente de todo es que despu\u00e9s de cada uno de ellos, despu\u00e9s de todas las alabanzas recibidas, \u00e9l me respond\u00eda que no hab\u00eda para tanto, que lo conseguido estaba muy bien, pero que ten\u00eda que seguir trabajando duro para mejorar. Un talento inconmensurable, una extraordinaria humildad y una gran capacidad de sacrificio. Todo converg\u00eda en \u00e9l, la receta perfecta para triunfar y ninguno de los que le rode\u00e1bamos ten\u00eda duda alguna de que lo conseguir\u00eda.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Fuera como fuese, nos encontr\u00e1bamos en una noche especial, una noche en la que los destinos se pod\u00edan ver truncados para siempre. Los elegidos pod\u00edan caer en el olvido y hasta alg\u00fan sin nombre pod\u00eda alzarse a lo m\u00e1s alto en unos pocos instantes. Nosotros nos encomend\u00e1bamos a su magia para que nos siguiera guiando, para que nos iluminara el camino hacia la gloria. Una gloria que para nosotros significar\u00eda la cima, pero que para \u00e9l s\u00f3lo ser\u00eda un paso m\u00e1s en su fulgurante carrera. La historia no nos recordar\u00eda a ninguno de los dem\u00e1s, pero el simple hecho de haber formado parte de ella, de haber podido trabajar con \u00e9l, de haberle podido traspasar parte de mi conocimiento, ya era m\u00e1s que suficiente para sentirme realizado. Un sentimiento que creo que compart\u00eda con todos los dem\u00e1s compa\u00f1eros de traves\u00eda.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>De momento la suerte nos sonre\u00eda. Evan se zafaba una vez tras otra de su marcador desquiciando a la defensa rival. Su repertorio de movimientos era infinito. Tan pronto fintaba hacia la derecha para escabullirse por la izquierda, como frenaba en seco a medio reverso para volver sobre si mismo y levantarse para anotar en suspensi\u00f3n. Despegaba los pies del suelo con suma facilidad y se alzaba como si su cuerpo fuera liviano como una pluma, flotando en el aire durante lo que a los rivales les parec\u00eda una eternidad, con el tronco erguido, para armar el brazo con elegancia y soltar la pelota suavemente trazando un arco perfecto hasta la canasta. Apenas se o\u00eda la suave caricia del bal\u00f3n con la red. Evan lo repet\u00eda posesi\u00f3n tras posesi\u00f3n. De poco serv\u00eda que el contrincante le hubiera estudiado con detenimiento, que le persiguiera como un perro de presa durante todo el partido, que le intentara frenar con faltas, con un dos contra uno\u2026 nada, \u00e9l siempre encontraba el modo de librarse con un gr\u00e1cil cambio de mano, con un bote por la espalda. Si \u00e9l no pod\u00eda encestar, creaba espacios para sus compa\u00f1eros dobl\u00e1ndoles la pelota para un tiro abierto o asist\u00eda con un pase imposible dentro de la zona. Su experiencia y su visi\u00f3n de juego a su temprana edad eran incomparables. El griter\u00edo del p\u00fablico era ensordecedor tras cada una de sus invenciones. Yo, aunque llevaba tres a\u00f1os vi\u00e9ndole d\u00eda tras d\u00eda, tampoco pod\u00eda dejar de maravillarme vi\u00e9ndole deslizarse por la pista. Cuando Evan ten\u00eda la pelota en las manos era como si el tiempo se detuviese.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El partido por el t\u00edtulo universitario transcurr\u00eda como estaba previsto. M\u00e1xima igualdad con leves ventajas para ambos equipos. A pesar de disponer de un jugador de la clase de Evan, una final nunca tiene due\u00f1o. Nuestros oponentes hab\u00edan llegado hasta all\u00ed con una trayectoria inmaculada. Eran un conjunto equilibrado, con grandes especialistas en el tiro y un potente juego interior. En el banquillo, un entrenador con un largo historial a sus espaldas, era su mayor arma. En contraposici\u00f3n, todo nuestro cuerpo t\u00e9cnico \u00e9ramos j\u00f3venes, igual que nuestros jugadores, j\u00f3venes e inexpertos, hab\u00edamos viajado hasta aqu\u00e9l pabell\u00f3n agarrados tras la estela de Evan.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Quedaban nueve minutos para el final de la segunda mitad. Evan llevaba el bal\u00f3n bot\u00e1ndolo lejos del alcance de su defensor. Cruz\u00f3 el medio campo y marc\u00f3 con sus largos dedos la jugada n\u00famero cuatro, era un bloqueo y continuaci\u00f3n. Nuestro p\u00edvot se apresur\u00f3 hacia el per\u00edmetro para disponerse a bloquear al base rival. Este, r\u00e1pido de reflejos, se separ\u00f3 de Evan para evitar verse atrapado de nuevo en el bloqueo. Evan, cuando el p\u00edvot a\u00fan estaba a la altura del poste alto, aprovechando el peque\u00f1o espacio concedido por su defensor, se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y clav\u00f3 el triple. La grada rugi\u00f3. La canasta significaba el empate en el marcador y firmaba una peque\u00f1a remontada de nuestro equipo que hab\u00eda recuperado media docena de puntos de desventaja. Una canasta as\u00ed pod\u00eda resultar un punto de inflexi\u00f3n en un encuentro tan igualado. Todo el mundo lo sab\u00eda y por eso el entrenador contrario se apresur\u00f3 a pedir tiempo muerto. Yo estaba abrazado, celebrando el triple junto a uno de nuestros utileros, cuando de pronto escuch\u00e9 el g\u00e9lido silencio que se produjo. La gente hab\u00eda dejado de animar. Un par de jugadores se hab\u00edan llevado las manos a la cara negando con incredulidad. Gir\u00e9 la cabeza hacia la pista y vi a Evan tumbado sobre la cancha con el tobillo derecho formando un \u00e1ngulo de cuarenta-y-cinco grados con la pierna.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Tard\u00e9 unos instantes en reaccionar. Corr\u00ed a socorrerle. Este era mi trabajo como m\u00e9dico y preparador f\u00edsico del equipo. Junto a uno de nuestros jugadores le llevamos corriendo hasta el vestuario. Una vez dentro orden\u00e9 al otro chico que fuera a decir al entrenador que en cinco minutos Evan estar\u00eda listo para volver. Era una mentira piadosa para mantener la moral del equipo. Tan pronto como su compa\u00f1ero se march\u00f3, Evan rompi\u00f3 a llorar. Ninguno de los dos dijimos nada. Le inspeccion\u00e9 detenidamente y vi que se trataba de una rotura de los ligamentos del tobillo. Desde la televisi\u00f3n del vestuario se ve\u00eda como los nuestros hab\u00edan reaccionado con coraje a la lesi\u00f3n de su l\u00edder y se aferraban al partido. Dirig\u00ed de nuevo la vista hacia Evan y, despu\u00e9s de que este se enjuagara las l\u00e1grimas, clav\u00f3 sus ojos en los m\u00edos. Su mirada ard\u00eda con decisi\u00f3n.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>\u201cPor favor, quiero volver al partido.\u201d Me dijo tratando de disimular los signos de dolor. Abr\u00ed la boca para interrumpirle, pero no pude hacerlo. Los dos sab\u00edamos que una lesi\u00f3n as\u00ed requer\u00eda pasar por el quir\u00f3fano y meses de recuperaci\u00f3n. Seguir jugando \u00fanicamente pod\u00eda alargar este proceso y hasta comprometer el futuro de su carrera como profesional que estaba a punto de empezar. Yo sab\u00eda que no le convencer\u00eda y por eso no pude responderle. Evan confiaba en sus compa\u00f1eros, pero precisamente porque eran un equipo quer\u00eda ir con ellos hasta el final. No pod\u00eda decepcionarles. Siendo ego\u00edsta, yo tambi\u00e9n quer\u00eda que Evan volviese. Me limit\u00e9 a infiltrarle la zona afectada con un anest\u00e9sico y le apliqu\u00e9 un vendaje compresivo para inmovilizarle el tobillo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Quedaba un minuto y medio para el final del partido y perd\u00edamos de tres. El regreso de Evan ser\u00eda un \u00f3rdago. Si no sab\u00eda adaptarse a la situaci\u00f3n, resultar\u00eda un estorbo para los dem\u00e1s y se ir\u00edan al garete las pocas posibilidades de victoria que hab\u00eda en aquellos momentos. Por otro lado, su vuelta pod\u00eda resultar un revulsivo para el equipo que a medida que hab\u00eda ido pasando el tiempo hab\u00eda comenzado a flaquear. Me pas\u00f3 el brazo derecho por encima de los hombros y le acompa\u00f1\u00e9 hasta unos metros de la puerta que separaba los vestuarios de la pista. Evan hizo el \u00faltimo tramo s\u00f3lo. Puso la mano en el pomo, respir\u00f3 profundamente y la abri\u00f3.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El pabell\u00f3n enmudeci\u00f3. El partido estaba detenido por falta personal y tiros libres para el equipo rival. Todos los ojos se dirigieron hacia aquella figura que acababa de emerger tras la puerta. Su contorno estilizado se perfilaba a contraluz. Evan alz\u00f3 el pu\u00f1o hacia sus compa\u00f1eros y toda nuestra hinchada estall\u00f3 de emoci\u00f3n. El jugador que se encontraba en la l\u00ednea de personal fall\u00f3 los dos tiros y nosotros cogimos el rebote. Tiempo muerto. Era el \u00faltimo que nos quedaba. El entrenador hab\u00eda agotado todos los dem\u00e1s tratando de ara\u00f1ar minutos para la vuelta de Evan. Este se sent\u00f3 en el banquillo sin mostrar signo alguno de debilidad. A pesar de todo, habl\u00e9 con nuestro t\u00e9cnico para ponerle al corriente de la situaci\u00f3n. Se termin\u00f3 el breve descanso y Evan salt\u00f3 a la cancha.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El bal\u00f3n ya estaba en campo contrario. Nuestro base suplente, siguiendo las indicaciones del entrenador, se lo entreg\u00f3 a Evan en el ala izquierda del ataque para que este se jugara un dos contra dos junto al p\u00edvot del equipo. Nuestros oponentes a\u00fan no sab\u00edan de las limitaciones de Evan. Tan pronto como este recibi\u00f3 el bal\u00f3n acudieron un par de defensas en la ayuda para que no se pudiera levantar desde la l\u00ednea de tres y evitar as\u00ed que pusiera las tablas en el marcador. Evan ley\u00f3 perfectamente la situaci\u00f3n y asisti\u00f3 con un preciso pase picado al jugador desmarcado que anot\u00f3 sin oposici\u00f3n con una suave bandeja. 69 a 68 y entr\u00e1bamos en el \u00faltimo minuto. Ahora nos tocaba defender.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Defensa en zona 2-3. Evan no podr\u00eda sujetar a su atacante en un uno contra uno, as\u00ed que a pesar de correr el riesgo de conceder un triple abierto que finiquitara el partido, era la mejor opci\u00f3n. Los contrincantes agotaban la posesi\u00f3n. Evan hab\u00eda empezado a renquear visiblemente despu\u00e9s de la \u00faltima canasta. Quedaban cinco segundos en el reloj de tiro. Circularon la pelota hacia la zona defendida por Evan. El escolta rival se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y err\u00f3 un tiro f\u00e1cil. Capturamos el rebote.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>La tensi\u00f3n se pod\u00eda palpar en el aire. \u00danicamente quedaba tiempo para una jugada. En liza hab\u00eda mucho m\u00e1s que un t\u00edtulo universitario. El futuro de Evan pend\u00eda de un hilo y el m\u00edo colgaba tambi\u00e9n del suyo. La decisi\u00f3n de regresar al partido le pod\u00eda suponer un aluvi\u00f3n de cr\u00edticas seg\u00fan el resultado. \u00bfSe pod\u00eda saber qui\u00e9n era el m\u00e9dico irresponsable que le hab\u00eda dejado volver a la pista? Se preguntar\u00eda la gente. Lo hab\u00edamos apostado todo, todo por un sue\u00f1o que ya casi acarici\u00e1bamos con la yema de los dedos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Evan ten\u00eda el bal\u00f3n. Todos sus movimientos hab\u00edan quedado sellados. Su cambio de ritmo, sus quiebros, sus fintas, todo era en vano jugando con una pata de palo. La defensa rival se hab\u00eda percatado de la situaci\u00f3n y le cortaban vorazmente las l\u00edneas de pase que sus compa\u00f1eros trataban de crear con bloqueos ciegos y pantallas. Nada serv\u00eda. El tiempo se agotaba. La angustia se reflejaba cada vez con m\u00e1s intensidad en el rostro de los presentes. Evan ten\u00eda que jug\u00e1rsela, ya no quedaba m\u00e1s. Quedaban cinco segundos. Carg\u00f3 con el brazo derecho, rozando la falta en ataque, protegiendo la pelota con el cuerpo. Se impuls\u00f3 con la pierna izquierda hacia delante y clav\u00f3 los dos pies al un\u00edsono en la bombilla agotando el bote. Se impuls\u00f3 hacia atr\u00e1s en un tiro en suspensi\u00f3n a la desesperada levantando la pierna buena en el aire. No pod\u00eda saltar lo suficiente, ten\u00eda el defensor encima. Levant\u00f3 los brazos tratando de ganar altura, pero la mano de su oponente estaba a apenas un cent\u00edmetro del esf\u00e9rico. El tiro ser\u00eda taponado. Evan ya estaba cayendo y no soltaba el bal\u00f3n. Puso el pie derecho en el suelo. En el banquillo nos llevamos las manos a la cabeza. Todo el mundo crey\u00f3 que ser\u00edan pasos, todo el mundo excepto el \u00e1rbitro. En el salto Evan hab\u00eda mantenido el maltrecho pie en el parqu\u00e9. A\u00fan le quedaba un paso. Se impuls\u00f3 de nuevo con la pierna derecha hacia atr\u00e1s, levant\u00e1ndose imponente por encima de la adversidad. Recuperando el equilibrio en el aire, arm\u00f3 el brazo. El bal\u00f3n atraves\u00f3 el cielo del pabell\u00f3n como una estrella fugaz. Evan hab\u00eda vuelto a detener el tiempo con su magia. Hab\u00eda parado nuestra respiraci\u00f3n, hab\u00eda detenido nuestros corazones. Son\u00f3 la bocina. El bal\u00f3n acarici\u00f3 la red e impact\u00f3 en el suelo con un ruido sordo. Ganamos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->"},"excerpt":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"author":1,"featured_media":361,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"_ca_post_content":"Relat que est\u00e0 publicat a l\u2019antologia de relats <strong>Leyendo entre l\u00edneas<\/strong> de l\u2019editorial Hijos del Hule de 2010.\n\n<hr>\n\n<span class=\"dropcap\">E<\/span>ra la \u00faltima noche, la \u00faltima noche que estar\u00edamos juntos. Despu\u00e9s de hoy, \u00e9l partir\u00eda en su propia aventura dej\u00e1ndonos a todos los dem\u00e1s atr\u00e1s. Hab\u00eda tenido la suerte de acompa\u00f1arle durante aquellos \u00faltimos a\u00f1os. Con sus \u00e9xitos nos hab\u00eda arrastrado hasta all\u00ed. Lo m\u00e1s sorprendente de todo es que despu\u00e9s de cada uno de ellos, despu\u00e9s de todas las alabanzas recibidas, \u00e9l me respond\u00eda que no hab\u00eda para tanto, que lo conseguido estaba muy bien, pero que ten\u00eda que seguir trabajando duro para mejorar. Un talento inconmensurable, una extraordinaria humildad y una gran capacidad de sacrificio. Todo converg\u00eda en \u00e9l, la receta perfecta para triunfar y ninguno de los que le rode\u00e1bamos ten\u00eda duda alguna de que lo conseguir\u00eda.\n\nFuera como fuese, nos encontr\u00e1bamos en una noche especial, una noche en la que los destinos se pod\u00edan ver truncados para siempre. Los elegidos pod\u00edan caer en el olvido y hasta alg\u00fan sin nombre pod\u00eda alzarse a lo m\u00e1s alto en unos pocos instantes. Nosotros nos encomend\u00e1bamos a su magia para que nos siguiera guiando, para que nos iluminara el camino hacia la gloria. Una gloria que para nosotros significar\u00eda la cima, pero que para \u00e9l s\u00f3lo ser\u00eda un paso m\u00e1s en su fulgurante carrera. La historia no nos recordar\u00eda a ninguno de los dem\u00e1s, pero el simple hecho de haber formado parte de ella, de haber podido trabajar con \u00e9l, de haberle podido traspasar parte de mi conocimiento, ya era m\u00e1s que suficiente para sentirme realizado. Un sentimiento que creo que compart\u00eda con todos los dem\u00e1s compa\u00f1eros de traves\u00eda.\n\nDe momento la suerte nos sonre\u00eda. Evan se zafaba una vez tras otra de su marcador desquiciando a la defensa rival. Su repertorio de movimientos era infinito. Tan pronto fintaba hacia la derecha para escabullirse por la izquierda, como frenaba en seco a medio reverso para volver sobre si mismo y levantarse para anotar en suspensi\u00f3n. Despegaba los pies del suelo con suma facilidad y se alzaba como si su cuerpo fuera liviano como una pluma, flotando en el aire durante lo que a los rivales les parec\u00eda una eternidad, con el tronco erguido, para armar el brazo con elegancia y soltar la pelota suavemente trazando un arco perfecto hasta la canasta. Apenas se o\u00eda la suave caricia del bal\u00f3n con la red. Evan lo repet\u00eda posesi\u00f3n tras posesi\u00f3n. De poco serv\u00eda que el contrincante le hubiera estudiado con detenimiento, que le persiguiera como un perro de presa durante todo el partido, que le intentara frenar con faltas, con un dos contra uno\u2026 nada, \u00e9l siempre encontraba el modo de librarse con un gr\u00e1cil cambio de mano, con un bote por la espalda. Si \u00e9l no pod\u00eda encestar, creaba espacios para sus compa\u00f1eros dobl\u00e1ndoles la pelota para un tiro abierto o asist\u00eda con un pase imposible dentro de la zona. Su experiencia y su visi\u00f3n de juego a su temprana edad eran incomparables. El griter\u00edo del p\u00fablico era ensordecedor tras cada una de sus invenciones. Yo, aunque llevaba tres a\u00f1os vi\u00e9ndole d\u00eda tras d\u00eda, tampoco pod\u00eda dejar de maravillarme vi\u00e9ndole deslizarse por la pista. Cuando Evan ten\u00eda la pelota en las manos era como si el tiempo se detuviese.\n\nEl partido por el t\u00edtulo universitario transcurr\u00eda como estaba previsto. M\u00e1xima igualdad con leves ventajas para ambos equipos. A pesar de disponer de un jugador de la clase de Evan, una final nunca tiene due\u00f1o. Nuestros oponentes hab\u00edan llegado hasta all\u00ed con una trayectoria inmaculada. Eran un conjunto equilibrado, con grandes especialistas en el tiro y un potente juego interior. En el banquillo, un entrenador con un largo historial a sus espaldas, era su mayor arma. En contraposici\u00f3n, todo nuestro cuerpo t\u00e9cnico \u00e9ramos j\u00f3venes, igual que nuestros jugadores, j\u00f3venes e inexpertos, hab\u00edamos viajado hasta aqu\u00e9l pabell\u00f3n agarrados tras la estela de Evan.\n\nQuedaban nueve minutos para el final de la segunda mitad. Evan llevaba el bal\u00f3n bot\u00e1ndolo lejos del alcance de su defensor. Cruz\u00f3 el medio campo y marc\u00f3 con sus largos dedos la jugada n\u00famero cuatro, era un bloqueo y continuaci\u00f3n. Nuestro p\u00edvot se apresur\u00f3 hacia el per\u00edmetro para disponerse a bloquear al base rival. Este, r\u00e1pido de reflejos, se separ\u00f3 de Evan para evitar verse atrapado de nuevo en el bloqueo. Evan, cuando el p\u00edvot a\u00fan estaba a la altura del poste alto, aprovechando el peque\u00f1o espacio concedido por su defensor, se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y clav\u00f3 el triple. La grada rugi\u00f3. La canasta significaba el empate en el marcador y firmaba una peque\u00f1a remontada de nuestro equipo que hab\u00eda recuperado media docena de puntos de desventaja. Una canasta as\u00ed pod\u00eda resultar un punto de inflexi\u00f3n en un encuentro tan igualado. Todo el mundo lo sab\u00eda y por eso el entrenador contrario se apresur\u00f3 a pedir tiempo muerto. Yo estaba abrazado, celebrando el triple junto a uno de nuestros utileros, cuando de pronto escuch\u00e9 el g\u00e9lido silencio que se produjo. La gente hab\u00eda dejado de animar. Un par de jugadores se hab\u00edan llevado las manos a la cara negando con incredulidad. Gir\u00e9 la cabeza hacia la pista y vi a Evan tumbado sobre la cancha con el tobillo derecho formando un \u00e1ngulo de cuarenta-y-cinco grados con la pierna.\n\nTard\u00e9 unos instantes en reaccionar. Corr\u00ed a socorrerle. Este era mi trabajo como m\u00e9dico y preparador f\u00edsico del equipo. Junto a uno de nuestros jugadores le llevamos corriendo hasta el vestuario. Una vez dentro orden\u00e9 al otro chico que fuera a decir al entrenador que en cinco minutos Evan estar\u00eda listo para volver. Era una mentira piadosa para mantener la moral del equipo. Tan pronto como su compa\u00f1ero se march\u00f3, Evan rompi\u00f3 a llorar. Ninguno de los dos dijimos nada. Le inspeccion\u00e9 detenidamente y vi que se trataba de una rotura de los ligamentos del tobillo. Desde la televisi\u00f3n del vestuario se ve\u00eda como los nuestros hab\u00edan reaccionado con coraje a la lesi\u00f3n de su l\u00edder y se aferraban al partido. Dirig\u00ed de nuevo la vista hacia Evan y, despu\u00e9s de que este se enjuagara las l\u00e1grimas, clav\u00f3 sus ojos en los m\u00edos. Su mirada ard\u00eda con decisi\u00f3n.\n\n\u201cPor favor, quiero volver al partido.\u201d Me dijo tratando de disimular los signos de dolor. Abr\u00ed la boca para interrumpirle, pero no pude hacerlo. Los dos sab\u00edamos que una lesi\u00f3n as\u00ed requer\u00eda pasar por el quir\u00f3fano y meses de recuperaci\u00f3n. Seguir jugando \u00fanicamente pod\u00eda alargar este proceso y hasta comprometer el futuro de su carrera como profesional que estaba a punto de empezar. Yo sab\u00eda que no le convencer\u00eda y por eso no pude responderle. Evan confiaba en sus compa\u00f1eros, pero precisamente porque eran un equipo quer\u00eda ir con ellos hasta el final. No pod\u00eda decepcionarles. Siendo ego\u00edsta, yo tambi\u00e9n quer\u00eda que Evan volviese. Me limit\u00e9 a infiltrarle la zona afectada con un anest\u00e9sico y le apliqu\u00e9 un vendaje compresivo para inmovilizarle el tobillo.\n\nQuedaba un minuto y medio para el final del partido y perd\u00edamos de tres. El regreso de Evan ser\u00eda un \u00f3rdago. Si no sab\u00eda adaptarse a la situaci\u00f3n, resultar\u00eda un estorbo para los dem\u00e1s y se ir\u00edan al garete las pocas posibilidades de victoria que hab\u00eda en aquellos momentos. Por otro lado, su vuelta pod\u00eda resultar un revulsivo para el equipo que a medida que hab\u00eda ido pasando el tiempo hab\u00eda comenzado a flaquear. Me pas\u00f3 el brazo derecho por encima de los hombros y le acompa\u00f1\u00e9 hasta unos metros de la puerta que separaba los vestuarios de la pista. Evan hizo el \u00faltimo tramo s\u00f3lo. Puso la mano en el pomo, respir\u00f3 profundamente y la abri\u00f3.\n\nEl pabell\u00f3n enmudeci\u00f3. El partido estaba detenido por falta personal y tiros libres para el equipo rival. Todos los ojos se dirigieron hacia aquella figura que acababa de emerger tras la puerta. Su contorno estilizado se perfilaba a contraluz. Evan alz\u00f3 el pu\u00f1o hacia sus compa\u00f1eros y toda nuestra hinchada estall\u00f3 de emoci\u00f3n. El jugador que se encontraba en la l\u00ednea de personal fall\u00f3 los dos tiros y nosotros cogimos el rebote. Tiempo muerto. Era el \u00faltimo que nos quedaba. El entrenador hab\u00eda agotado todos los dem\u00e1s tratando de ara\u00f1ar minutos para la vuelta de Evan. Este se sent\u00f3 en el banquillo sin mostrar signo alguno de debilidad. A pesar de todo, habl\u00e9 con nuestro t\u00e9cnico para ponerle al corriente de la situaci\u00f3n. Se termin\u00f3 el breve descanso y Evan salt\u00f3 a la cancha.\n\nEl bal\u00f3n ya estaba en campo contrario. Nuestro base suplente, siguiendo las indicaciones del entrenador, se lo entreg\u00f3 a Evan en el ala izquierda del ataque para que este se jugara un dos contra dos junto al p\u00edvot del equipo. Nuestros oponentes a\u00fan no sab\u00edan de las limitaciones de Evan. Tan pronto como este recibi\u00f3 el bal\u00f3n acudieron un par de defensas en la ayuda para que no se pudiera levantar desde la l\u00ednea de tres y evitar as\u00ed que pusiera las tablas en el marcador. Evan ley\u00f3 perfectamente la situaci\u00f3n y asisti\u00f3 con un preciso pase picado al jugador desmarcado que anot\u00f3 sin oposici\u00f3n con una suave bandeja. 69 a 68 y entr\u00e1bamos en el \u00faltimo minuto. Ahora nos tocaba defender.\n\nDefensa en zona 2-3. Evan no podr\u00eda sujetar a su atacante en un uno contra uno, as\u00ed que a pesar de correr el riesgo de conceder un triple abierto que finiquitara el partido, era la mejor opci\u00f3n. Los contrincantes agotaban la posesi\u00f3n. Evan hab\u00eda empezado a renquear visiblemente despu\u00e9s de la \u00faltima canasta. Quedaban cinco segundos en el reloj de tiro. Circularon la pelota hacia la zona defendida por Evan. El escolta rival se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y err\u00f3 un tiro f\u00e1cil. Capturamos el rebote.\n\nLa tensi\u00f3n se pod\u00eda palpar en el aire. \u00danicamente quedaba tiempo para una jugada. En liza hab\u00eda mucho m\u00e1s que un t\u00edtulo universitario. El futuro de Evan pend\u00eda de un hilo y el m\u00edo colgaba tambi\u00e9n del suyo. La decisi\u00f3n de regresar al partido le pod\u00eda suponer un aluvi\u00f3n de cr\u00edticas seg\u00fan el resultado. \u00bfSe pod\u00eda saber qui\u00e9n era el m\u00e9dico irresponsable que le hab\u00eda dejado volver a la pista? Se preguntar\u00eda la gente. Lo hab\u00edamos apostado todo, todo por un sue\u00f1o que ya casi acarici\u00e1bamos con la yema de los dedos.\n\nEvan ten\u00eda el bal\u00f3n. Todos sus movimientos hab\u00edan quedado sellados. Su cambio de ritmo, sus quiebros, sus fintas, todo era en vano jugando con una pata de palo. La defensa rival se hab\u00eda percatado de la situaci\u00f3n y le cortaban vorazmente las l\u00edneas de pase que sus compa\u00f1eros trataban de crear con bloqueos ciegos y pantallas. Nada serv\u00eda. El tiempo se agotaba. La angustia se reflejaba cada vez con m\u00e1s intensidad en el rostro de los presentes. Evan ten\u00eda que jug\u00e1rsela, ya no quedaba m\u00e1s. Quedaban cinco segundos. Carg\u00f3 con el brazo derecho, rozando la falta en ataque, protegiendo la pelota con el cuerpo. Se impuls\u00f3 con la pierna izquierda hacia delante y clav\u00f3 los dos pies al un\u00edsono en la bombilla agotando el bote. Se impuls\u00f3 hacia atr\u00e1s en un tiro en suspensi\u00f3n a la desesperada levantando la pierna buena en el aire. No pod\u00eda saltar lo suficiente, ten\u00eda el defensor encima. Levant\u00f3 los brazos tratando de ganar altura, pero la mano de su oponente estaba a apenas un cent\u00edmetro del esf\u00e9rico. El tiro ser\u00eda taponado. Evan ya estaba cayendo y no soltaba el bal\u00f3n. Puso el pie derecho en el suelo. En el banquillo nos llevamos las manos a la cabeza. Todo el mundo crey\u00f3 que ser\u00edan pasos, todo el mundo excepto el \u00e1rbitro. En el salto Evan hab\u00eda mantenido el maltrecho pie en el parqu\u00e9. A\u00fan le quedaba un paso. Se impuls\u00f3 de nuevo con la pierna derecha hacia atr\u00e1s, levant\u00e1ndose imponente por encima de la adversidad. Recuperando el equilibrio en el aire, arm\u00f3 el brazo. El bal\u00f3n atraves\u00f3 el cielo del pabell\u00f3n como una estrella fugaz. Evan hab\u00eda vuelto a detener el tiempo con su magia. Hab\u00eda parado nuestra respiraci\u00f3n, hab\u00eda detenido nuestros corazones. Son\u00f3 la bocina. El bal\u00f3n acarici\u00f3 la red e impact\u00f3 en el suelo con un ruido sordo. 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Una gloria que para nosotros significar\u00eda la cima, pero que para \u00e9l s\u00f3lo ser\u00eda un paso m\u00e1s en su fulgurante carrera. La historia no nos recordar\u00eda a ninguno de los dem\u00e1s, pero el simple hecho de haber formado parte de ella, de haber podido trabajar con \u00e9l, de haberle podido traspasar parte de mi conocimiento, ya era m\u00e1s que suficiente para sentirme realizado. Un sentimiento que creo que compart\u00eda con todos los dem\u00e1s compa\u00f1eros de traves\u00eda.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>De momento la suerte nos sonre\u00eda. Evan se zafaba una vez tras otra de su marcador desquiciando a la defensa rival. Su repertorio de movimientos era infinito. Tan pronto fintaba hacia la derecha para escabullirse por la izquierda, como frenaba en seco a medio reverso para volver sobre si mismo y levantarse para anotar en suspensi\u00f3n. Despegaba los pies del suelo con suma facilidad y se alzaba como si su cuerpo fuera liviano como una pluma, flotando en el aire durante lo que a los rivales les parec\u00eda una eternidad, con el tronco erguido, para armar el brazo con elegancia y soltar la pelota suavemente trazando un arco perfecto hasta la canasta. Apenas se o\u00eda la suave caricia del bal\u00f3n con la red. Evan lo repet\u00eda posesi\u00f3n tras posesi\u00f3n. De poco serv\u00eda que el contrincante le hubiera estudiado con detenimiento, que le persiguiera como un perro de presa durante todo el partido, que le intentara frenar con faltas, con un dos contra uno\u2026 nada, \u00e9l siempre encontraba el modo de librarse con un gr\u00e1cil cambio de mano, con un bote por la espalda. Si \u00e9l no pod\u00eda encestar, creaba espacios para sus compa\u00f1eros dobl\u00e1ndoles la pelota para un tiro abierto o asist\u00eda con un pase imposible dentro de la zona. Su experiencia y su visi\u00f3n de juego a su temprana edad eran incomparables. El griter\u00edo del p\u00fablico era ensordecedor tras cada una de sus invenciones. Yo, aunque llevaba tres a\u00f1os vi\u00e9ndole d\u00eda tras d\u00eda, tampoco pod\u00eda dejar de maravillarme vi\u00e9ndole deslizarse por la pista. Cuando Evan ten\u00eda la pelota en las manos era como si el tiempo se detuviese.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El partido por el t\u00edtulo universitario transcurr\u00eda como estaba previsto. M\u00e1xima igualdad con leves ventajas para ambos equipos. A pesar de disponer de un jugador de la clase de Evan, una final nunca tiene due\u00f1o. Nuestros oponentes hab\u00edan llegado hasta all\u00ed con una trayectoria inmaculada. Eran un conjunto equilibrado, con grandes especialistas en el tiro y un potente juego interior. En el banquillo, un entrenador con un largo historial a sus espaldas, era su mayor arma. En contraposici\u00f3n, todo nuestro cuerpo t\u00e9cnico \u00e9ramos j\u00f3venes, igual que nuestros jugadores, j\u00f3venes e inexpertos, hab\u00edamos viajado hasta aqu\u00e9l pabell\u00f3n agarrados tras la estela de Evan.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Quedaban nueve minutos para el final de la segunda mitad. Evan llevaba el bal\u00f3n bot\u00e1ndolo lejos del alcance de su defensor. Cruz\u00f3 el medio campo y marc\u00f3 con sus largos dedos la jugada n\u00famero cuatro, era un bloqueo y continuaci\u00f3n. Nuestro p\u00edvot se apresur\u00f3 hacia el per\u00edmetro para disponerse a bloquear al base rival. Este, r\u00e1pido de reflejos, se separ\u00f3 de Evan para evitar verse atrapado de nuevo en el bloqueo. Evan, cuando el p\u00edvot a\u00fan estaba a la altura del poste alto, aprovechando el peque\u00f1o espacio concedido por su defensor, se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y clav\u00f3 el triple. La grada rugi\u00f3. La canasta significaba el empate en el marcador y firmaba una peque\u00f1a remontada de nuestro equipo que hab\u00eda recuperado media docena de puntos de desventaja. Una canasta as\u00ed pod\u00eda resultar un punto de inflexi\u00f3n en un encuentro tan igualado. Todo el mundo lo sab\u00eda y por eso el entrenador contrario se apresur\u00f3 a pedir tiempo muerto. Yo estaba abrazado, celebrando el triple junto a uno de nuestros utileros, cuando de pronto escuch\u00e9 el g\u00e9lido silencio que se produjo. La gente hab\u00eda dejado de animar. Un par de jugadores se hab\u00edan llevado las manos a la cara negando con incredulidad. Gir\u00e9 la cabeza hacia la pista y vi a Evan tumbado sobre la cancha con el tobillo derecho formando un \u00e1ngulo de cuarenta-y-cinco grados con la pierna.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Tard\u00e9 unos instantes en reaccionar. Corr\u00ed a socorrerle. Este era mi trabajo como m\u00e9dico y preparador f\u00edsico del equipo. Junto a uno de nuestros jugadores le llevamos corriendo hasta el vestuario. Una vez dentro orden\u00e9 al otro chico que fuera a decir al entrenador que en cinco minutos Evan estar\u00eda listo para volver. Era una mentira piadosa para mantener la moral del equipo. Tan pronto como su compa\u00f1ero se march\u00f3, Evan rompi\u00f3 a llorar. Ninguno de los dos dijimos nada. Le inspeccion\u00e9 detenidamente y vi que se trataba de una rotura de los ligamentos del tobillo. Desde la televisi\u00f3n del vestuario se ve\u00eda como los nuestros hab\u00edan reaccionado con coraje a la lesi\u00f3n de su l\u00edder y se aferraban al partido. Dirig\u00ed de nuevo la vista hacia Evan y, despu\u00e9s de que este se enjuagara las l\u00e1grimas, clav\u00f3 sus ojos en los m\u00edos. Su mirada ard\u00eda con decisi\u00f3n.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>\u201cPor favor, quiero volver al partido.\u201d Me dijo tratando de disimular los signos de dolor. Abr\u00ed la boca para interrumpirle, pero no pude hacerlo. Los dos sab\u00edamos que una lesi\u00f3n as\u00ed requer\u00eda pasar por el quir\u00f3fano y meses de recuperaci\u00f3n. Seguir jugando \u00fanicamente pod\u00eda alargar este proceso y hasta comprometer el futuro de su carrera como profesional que estaba a punto de empezar. Yo sab\u00eda que no le convencer\u00eda y por eso no pude responderle. Evan confiaba en sus compa\u00f1eros, pero precisamente porque eran un equipo quer\u00eda ir con ellos hasta el final. No pod\u00eda decepcionarles. Siendo ego\u00edsta, yo tambi\u00e9n quer\u00eda que Evan volviese. Me limit\u00e9 a infiltrarle la zona afectada con un anest\u00e9sico y le apliqu\u00e9 un vendaje compresivo para inmovilizarle el tobillo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Quedaba un minuto y medio para el final del partido y perd\u00edamos de tres. El regreso de Evan ser\u00eda un \u00f3rdago. Si no sab\u00eda adaptarse a la situaci\u00f3n, resultar\u00eda un estorbo para los dem\u00e1s y se ir\u00edan al garete las pocas posibilidades de victoria que hab\u00eda en aquellos momentos. Por otro lado, su vuelta pod\u00eda resultar un revulsivo para el equipo que a medida que hab\u00eda ido pasando el tiempo hab\u00eda comenzado a flaquear. Me pas\u00f3 el brazo derecho por encima de los hombros y le acompa\u00f1\u00e9 hasta unos metros de la puerta que separaba los vestuarios de la pista. Evan hizo el \u00faltimo tramo s\u00f3lo. Puso la mano en el pomo, respir\u00f3 profundamente y la abri\u00f3.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El pabell\u00f3n enmudeci\u00f3. El partido estaba detenido por falta personal y tiros libres para el equipo rival. Todos los ojos se dirigieron hacia aquella figura que acababa de emerger tras la puerta. Su contorno estilizado se perfilaba a contraluz. Evan alz\u00f3 el pu\u00f1o hacia sus compa\u00f1eros y toda nuestra hinchada estall\u00f3 de emoci\u00f3n. El jugador que se encontraba en la l\u00ednea de personal fall\u00f3 los dos tiros y nosotros cogimos el rebote. Tiempo muerto. Era el \u00faltimo que nos quedaba. El entrenador hab\u00eda agotado todos los dem\u00e1s tratando de ara\u00f1ar minutos para la vuelta de Evan. Este se sent\u00f3 en el banquillo sin mostrar signo alguno de debilidad. A pesar de todo, habl\u00e9 con nuestro t\u00e9cnico para ponerle al corriente de la situaci\u00f3n. Se termin\u00f3 el breve descanso y Evan salt\u00f3 a la cancha.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El bal\u00f3n ya estaba en campo contrario. Nuestro base suplente, siguiendo las indicaciones del entrenador, se lo entreg\u00f3 a Evan en el ala izquierda del ataque para que este se jugara un dos contra dos junto al p\u00edvot del equipo. Nuestros oponentes a\u00fan no sab\u00edan de las limitaciones de Evan. Tan pronto como este recibi\u00f3 el bal\u00f3n acudieron un par de defensas en la ayuda para que no se pudiera levantar desde la l\u00ednea de tres y evitar as\u00ed que pusiera las tablas en el marcador. Evan ley\u00f3 perfectamente la situaci\u00f3n y asisti\u00f3 con un preciso pase picado al jugador desmarcado que anot\u00f3 sin oposici\u00f3n con una suave bandeja. 69 a 68 y entr\u00e1bamos en el \u00faltimo minuto. Ahora nos tocaba defender.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Defensa en zona 2-3. Evan no podr\u00eda sujetar a su atacante en un uno contra uno, as\u00ed que a pesar de correr el riesgo de conceder un triple abierto que finiquitara el partido, era la mejor opci\u00f3n. Los contrincantes agotaban la posesi\u00f3n. Evan hab\u00eda empezado a renquear visiblemente despu\u00e9s de la \u00faltima canasta. Quedaban cinco segundos en el reloj de tiro. Circularon la pelota hacia la zona defendida por Evan. El escolta rival se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y err\u00f3 un tiro f\u00e1cil. Capturamos el rebote.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>La tensi\u00f3n se pod\u00eda palpar en el aire. \u00danicamente quedaba tiempo para una jugada. En liza hab\u00eda mucho m\u00e1s que un t\u00edtulo universitario. El futuro de Evan pend\u00eda de un hilo y el m\u00edo colgaba tambi\u00e9n del suyo. La decisi\u00f3n de regresar al partido le pod\u00eda suponer un aluvi\u00f3n de cr\u00edticas seg\u00fan el resultado. \u00bfSe pod\u00eda saber qui\u00e9n era el m\u00e9dico irresponsable que le hab\u00eda dejado volver a la pista? Se preguntar\u00eda la gente. Lo hab\u00edamos apostado todo, todo por un sue\u00f1o que ya casi acarici\u00e1bamos con la yema de los dedos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Evan ten\u00eda el bal\u00f3n. Todos sus movimientos hab\u00edan quedado sellados. Su cambio de ritmo, sus quiebros, sus fintas, todo era en vano jugando con una pata de palo. La defensa rival se hab\u00eda percatado de la situaci\u00f3n y le cortaban vorazmente las l\u00edneas de pase que sus compa\u00f1eros trataban de crear con bloqueos ciegos y pantallas. Nada serv\u00eda. El tiempo se agotaba. La angustia se reflejaba cada vez con m\u00e1s intensidad en el rostro de los presentes. Evan ten\u00eda que jug\u00e1rsela, ya no quedaba m\u00e1s. Quedaban cinco segundos. Carg\u00f3 con el brazo derecho, rozando la falta en ataque, protegiendo la pelota con el cuerpo. Se impuls\u00f3 con la pierna izquierda hacia delante y clav\u00f3 los dos pies al un\u00edsono en la bombilla agotando el bote. Se impuls\u00f3 hacia atr\u00e1s en un tiro en suspensi\u00f3n a la desesperada levantando la pierna buena en el aire. No pod\u00eda saltar lo suficiente, ten\u00eda el defensor encima. Levant\u00f3 los brazos tratando de ganar altura, pero la mano de su oponente estaba a apenas un cent\u00edmetro del esf\u00e9rico. El tiro ser\u00eda taponado. Evan ya estaba cayendo y no soltaba el bal\u00f3n. Puso el pie derecho en el suelo. En el banquillo nos llevamos las manos a la cabeza. Todo el mundo crey\u00f3 que ser\u00edan pasos, todo el mundo excepto el \u00e1rbitro. En el salto Evan hab\u00eda mantenido el maltrecho pie en el parqu\u00e9. A\u00fan le quedaba un paso. Se impuls\u00f3 de nuevo con la pierna derecha hacia atr\u00e1s, levant\u00e1ndose imponente por encima de la adversidad. Recuperando el equilibrio en el aire, arm\u00f3 el brazo. El bal\u00f3n atraves\u00f3 el cielo del pabell\u00f3n como una estrella fugaz. Evan hab\u00eda vuelto a detener el tiempo con su magia. Hab\u00eda parado nuestra respiraci\u00f3n, hab\u00eda detenido nuestros corazones. Son\u00f3 la bocina. El bal\u00f3n acarici\u00f3 la red e impact\u00f3 en el suelo con un ruido sordo. Ganamos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->","_es_post_name":"","_es_post_excerpt":"","_es_post_title":"The last shot","_en_post_content":"<!-- wp:paragraph -->\n<p>Short story in Spanish published in the anthology of stories&nbsp;<strong>Leyendo entre l\u00edneas<\/strong>&nbsp;edited by Hijos del Hule in 2010.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:separator -->\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<!-- \/wp:separator -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p><span class=\"dropcap\">E<\/span>ra la \u00faltima noche, la \u00faltima noche que estar\u00edamos juntos. Despu\u00e9s de hoy, \u00e9l partir\u00eda en su propia aventura dej\u00e1ndonos a todos los dem\u00e1s atr\u00e1s. Hab\u00eda tenido la suerte de acompa\u00f1arle durante aquellos \u00faltimos a\u00f1os. Con sus \u00e9xitos nos hab\u00eda arrastrado hasta all\u00ed. Lo m\u00e1s sorprendente de todo es que despu\u00e9s de cada uno de ellos, despu\u00e9s de todas las alabanzas recibidas, \u00e9l me respond\u00eda que no hab\u00eda para tanto, que lo conseguido estaba muy bien, pero que ten\u00eda que seguir trabajando duro para mejorar. Un talento inconmensurable, una extraordinaria humildad y una gran capacidad de sacrificio. Todo converg\u00eda en \u00e9l, la receta perfecta para triunfar y ninguno de los que le rode\u00e1bamos ten\u00eda duda alguna de que lo conseguir\u00eda.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Fuera como fuese, nos encontr\u00e1bamos en una noche especial, una noche en la que los destinos se pod\u00edan ver truncados para siempre. Los elegidos pod\u00edan caer en el olvido y hasta alg\u00fan sin nombre pod\u00eda alzarse a lo m\u00e1s alto en unos pocos instantes. Nosotros nos encomend\u00e1bamos a su magia para que nos siguiera guiando, para que nos iluminara el camino hacia la gloria. Una gloria que para nosotros significar\u00eda la cima, pero que para \u00e9l s\u00f3lo ser\u00eda un paso m\u00e1s en su fulgurante carrera. La historia no nos recordar\u00eda a ninguno de los dem\u00e1s, pero el simple hecho de haber formado parte de ella, de haber podido trabajar con \u00e9l, de haberle podido traspasar parte de mi conocimiento, ya era m\u00e1s que suficiente para sentirme realizado. Un sentimiento que creo que compart\u00eda con todos los dem\u00e1s compa\u00f1eros de traves\u00eda.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>De momento la suerte nos sonre\u00eda. Evan se zafaba una vez tras otra de su marcador desquiciando a la defensa rival. Su repertorio de movimientos era infinito. Tan pronto fintaba hacia la derecha para escabullirse por la izquierda, como frenaba en seco a medio reverso para volver sobre si mismo y levantarse para anotar en suspensi\u00f3n. Despegaba los pies del suelo con suma facilidad y se alzaba como si su cuerpo fuera liviano como una pluma, flotando en el aire durante lo que a los rivales les parec\u00eda una eternidad, con el tronco erguido, para armar el brazo con elegancia y soltar la pelota suavemente trazando un arco perfecto hasta la canasta. Apenas se o\u00eda la suave caricia del bal\u00f3n con la red. Evan lo repet\u00eda posesi\u00f3n tras posesi\u00f3n. De poco serv\u00eda que el contrincante le hubiera estudiado con detenimiento, que le persiguiera como un perro de presa durante todo el partido, que le intentara frenar con faltas, con un dos contra uno\u2026 nada, \u00e9l siempre encontraba el modo de librarse con un gr\u00e1cil cambio de mano, con un bote por la espalda. Si \u00e9l no pod\u00eda encestar, creaba espacios para sus compa\u00f1eros dobl\u00e1ndoles la pelota para un tiro abierto o asist\u00eda con un pase imposible dentro de la zona. Su experiencia y su visi\u00f3n de juego a su temprana edad eran incomparables. El griter\u00edo del p\u00fablico era ensordecedor tras cada una de sus invenciones. Yo, aunque llevaba tres a\u00f1os vi\u00e9ndole d\u00eda tras d\u00eda, tampoco pod\u00eda dejar de maravillarme vi\u00e9ndole deslizarse por la pista. Cuando Evan ten\u00eda la pelota en las manos era como si el tiempo se detuviese.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El partido por el t\u00edtulo universitario transcurr\u00eda como estaba previsto. M\u00e1xima igualdad con leves ventajas para ambos equipos. A pesar de disponer de un jugador de la clase de Evan, una final nunca tiene due\u00f1o. Nuestros oponentes hab\u00edan llegado hasta all\u00ed con una trayectoria inmaculada. Eran un conjunto equilibrado, con grandes especialistas en el tiro y un potente juego interior. En el banquillo, un entrenador con un largo historial a sus espaldas, era su mayor arma. En contraposici\u00f3n, todo nuestro cuerpo t\u00e9cnico \u00e9ramos j\u00f3venes, igual que nuestros jugadores, j\u00f3venes e inexpertos, hab\u00edamos viajado hasta aqu\u00e9l pabell\u00f3n agarrados tras la estela de Evan.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Quedaban nueve minutos para el final de la segunda mitad. Evan llevaba el bal\u00f3n bot\u00e1ndolo lejos del alcance de su defensor. Cruz\u00f3 el medio campo y marc\u00f3 con sus largos dedos la jugada n\u00famero cuatro, era un bloqueo y continuaci\u00f3n. Nuestro p\u00edvot se apresur\u00f3 hacia el per\u00edmetro para disponerse a bloquear al base rival. Este, r\u00e1pido de reflejos, se separ\u00f3 de Evan para evitar verse atrapado de nuevo en el bloqueo. Evan, cuando el p\u00edvot a\u00fan estaba a la altura del poste alto, aprovechando el peque\u00f1o espacio concedido por su defensor, se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y clav\u00f3 el triple. La grada rugi\u00f3. La canasta significaba el empate en el marcador y firmaba una peque\u00f1a remontada de nuestro equipo que hab\u00eda recuperado media docena de puntos de desventaja. Una canasta as\u00ed pod\u00eda resultar un punto de inflexi\u00f3n en un encuentro tan igualado. Todo el mundo lo sab\u00eda y por eso el entrenador contrario se apresur\u00f3 a pedir tiempo muerto. Yo estaba abrazado, celebrando el triple junto a uno de nuestros utileros, cuando de pronto escuch\u00e9 el g\u00e9lido silencio que se produjo. La gente hab\u00eda dejado de animar. Un par de jugadores se hab\u00edan llevado las manos a la cara negando con incredulidad. Gir\u00e9 la cabeza hacia la pista y vi a Evan tumbado sobre la cancha con el tobillo derecho formando un \u00e1ngulo de cuarenta-y-cinco grados con la pierna.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Tard\u00e9 unos instantes en reaccionar. Corr\u00ed a socorrerle. Este era mi trabajo como m\u00e9dico y preparador f\u00edsico del equipo. Junto a uno de nuestros jugadores le llevamos corriendo hasta el vestuario. Una vez dentro orden\u00e9 al otro chico que fuera a decir al entrenador que en cinco minutos Evan estar\u00eda listo para volver. Era una mentira piadosa para mantener la moral del equipo. Tan pronto como su compa\u00f1ero se march\u00f3, Evan rompi\u00f3 a llorar. Ninguno de los dos dijimos nada. Le inspeccion\u00e9 detenidamente y vi que se trataba de una rotura de los ligamentos del tobillo. Desde la televisi\u00f3n del vestuario se ve\u00eda como los nuestros hab\u00edan reaccionado con coraje a la lesi\u00f3n de su l\u00edder y se aferraban al partido. Dirig\u00ed de nuevo la vista hacia Evan y, despu\u00e9s de que este se enjuagara las l\u00e1grimas, clav\u00f3 sus ojos en los m\u00edos. Su mirada ard\u00eda con decisi\u00f3n.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>\u201cPor favor, quiero volver al partido.\u201d Me dijo tratando de disimular los signos de dolor. Abr\u00ed la boca para interrumpirle, pero no pude hacerlo. Los dos sab\u00edamos que una lesi\u00f3n as\u00ed requer\u00eda pasar por el quir\u00f3fano y meses de recuperaci\u00f3n. Seguir jugando \u00fanicamente pod\u00eda alargar este proceso y hasta comprometer el futuro de su carrera como profesional que estaba a punto de empezar. Yo sab\u00eda que no le convencer\u00eda y por eso no pude responderle. Evan confiaba en sus compa\u00f1eros, pero precisamente porque eran un equipo quer\u00eda ir con ellos hasta el final. No pod\u00eda decepcionarles. Siendo ego\u00edsta, yo tambi\u00e9n quer\u00eda que Evan volviese. Me limit\u00e9 a infiltrarle la zona afectada con un anest\u00e9sico y le apliqu\u00e9 un vendaje compresivo para inmovilizarle el tobillo.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Quedaba un minuto y medio para el final del partido y perd\u00edamos de tres. El regreso de Evan ser\u00eda un \u00f3rdago. Si no sab\u00eda adaptarse a la situaci\u00f3n, resultar\u00eda un estorbo para los dem\u00e1s y se ir\u00edan al garete las pocas posibilidades de victoria que hab\u00eda en aquellos momentos. Por otro lado, su vuelta pod\u00eda resultar un revulsivo para el equipo que a medida que hab\u00eda ido pasando el tiempo hab\u00eda comenzado a flaquear. Me pas\u00f3 el brazo derecho por encima de los hombros y le acompa\u00f1\u00e9 hasta unos metros de la puerta que separaba los vestuarios de la pista. Evan hizo el \u00faltimo tramo s\u00f3lo. Puso la mano en el pomo, respir\u00f3 profundamente y la abri\u00f3.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El pabell\u00f3n enmudeci\u00f3. El partido estaba detenido por falta personal y tiros libres para el equipo rival. Todos los ojos se dirigieron hacia aquella figura que acababa de emerger tras la puerta. Su contorno estilizado se perfilaba a contraluz. Evan alz\u00f3 el pu\u00f1o hacia sus compa\u00f1eros y toda nuestra hinchada estall\u00f3 de emoci\u00f3n. El jugador que se encontraba en la l\u00ednea de personal fall\u00f3 los dos tiros y nosotros cogimos el rebote. Tiempo muerto. Era el \u00faltimo que nos quedaba. El entrenador hab\u00eda agotado todos los dem\u00e1s tratando de ara\u00f1ar minutos para la vuelta de Evan. Este se sent\u00f3 en el banquillo sin mostrar signo alguno de debilidad. A pesar de todo, habl\u00e9 con nuestro t\u00e9cnico para ponerle al corriente de la situaci\u00f3n. Se termin\u00f3 el breve descanso y Evan salt\u00f3 a la cancha.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>El bal\u00f3n ya estaba en campo contrario. Nuestro base suplente, siguiendo las indicaciones del entrenador, se lo entreg\u00f3 a Evan en el ala izquierda del ataque para que este se jugara un dos contra dos junto al p\u00edvot del equipo. Nuestros oponentes a\u00fan no sab\u00edan de las limitaciones de Evan. Tan pronto como este recibi\u00f3 el bal\u00f3n acudieron un par de defensas en la ayuda para que no se pudiera levantar desde la l\u00ednea de tres y evitar as\u00ed que pusiera las tablas en el marcador. Evan ley\u00f3 perfectamente la situaci\u00f3n y asisti\u00f3 con un preciso pase picado al jugador desmarcado que anot\u00f3 sin oposici\u00f3n con una suave bandeja. 69 a 68 y entr\u00e1bamos en el \u00faltimo minuto. Ahora nos tocaba defender.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Defensa en zona 2-3. Evan no podr\u00eda sujetar a su atacante en un uno contra uno, as\u00ed que a pesar de correr el riesgo de conceder un triple abierto que finiquitara el partido, era la mejor opci\u00f3n. Los contrincantes agotaban la posesi\u00f3n. Evan hab\u00eda empezado a renquear visiblemente despu\u00e9s de la \u00faltima canasta. Quedaban cinco segundos en el reloj de tiro. Circularon la pelota hacia la zona defendida por Evan. El escolta rival se levant\u00f3 desde la l\u00ednea de tres y err\u00f3 un tiro f\u00e1cil. Capturamos el rebote.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>La tensi\u00f3n se pod\u00eda palpar en el aire. \u00danicamente quedaba tiempo para una jugada. En liza hab\u00eda mucho m\u00e1s que un t\u00edtulo universitario. El futuro de Evan pend\u00eda de un hilo y el m\u00edo colgaba tambi\u00e9n del suyo. La decisi\u00f3n de regresar al partido le pod\u00eda suponer un aluvi\u00f3n de cr\u00edticas seg\u00fan el resultado. \u00bfSe pod\u00eda saber qui\u00e9n era el m\u00e9dico irresponsable que le hab\u00eda dejado volver a la pista? Se preguntar\u00eda la gente. Lo hab\u00edamos apostado todo, todo por un sue\u00f1o que ya casi acarici\u00e1bamos con la yema de los dedos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->\n\n<!-- wp:paragraph -->\n<p>Evan ten\u00eda el bal\u00f3n. Todos sus movimientos hab\u00edan quedado sellados. Su cambio de ritmo, sus quiebros, sus fintas, todo era en vano jugando con una pata de palo. La defensa rival se hab\u00eda percatado de la situaci\u00f3n y le cortaban vorazmente las l\u00edneas de pase que sus compa\u00f1eros trataban de crear con bloqueos ciegos y pantallas. Nada serv\u00eda. El tiempo se agotaba. La angustia se reflejaba cada vez con m\u00e1s intensidad en el rostro de los presentes. Evan ten\u00eda que jug\u00e1rsela, ya no quedaba m\u00e1s. Quedaban cinco segundos. Carg\u00f3 con el brazo derecho, rozando la falta en ataque, protegiendo la pelota con el cuerpo. Se impuls\u00f3 con la pierna izquierda hacia delante y clav\u00f3 los dos pies al un\u00edsono en la bombilla agotando el bote. Se impuls\u00f3 hacia atr\u00e1s en un tiro en suspensi\u00f3n a la desesperada levantando la pierna buena en el aire. No pod\u00eda saltar lo suficiente, ten\u00eda el defensor encima. Levant\u00f3 los brazos tratando de ganar altura, pero la mano de su oponente estaba a apenas un cent\u00edmetro del esf\u00e9rico. El tiro ser\u00eda taponado. Evan ya estaba cayendo y no soltaba el bal\u00f3n. Puso el pie derecho en el suelo. En el banquillo nos llevamos las manos a la cabeza. Todo el mundo crey\u00f3 que ser\u00edan pasos, todo el mundo excepto el \u00e1rbitro. En el salto Evan hab\u00eda mantenido el maltrecho pie en el parqu\u00e9. A\u00fan le quedaba un paso. Se impuls\u00f3 de nuevo con la pierna derecha hacia atr\u00e1s, levant\u00e1ndose imponente por encima de la adversidad. Recuperando el equilibrio en el aire, arm\u00f3 el brazo. El bal\u00f3n atraves\u00f3 el cielo del pabell\u00f3n como una estrella fugaz. Evan hab\u00eda vuelto a detener el tiempo con su magia. Hab\u00eda parado nuestra respiraci\u00f3n, hab\u00eda detenido nuestros corazones. Son\u00f3 la bocina. El bal\u00f3n acarici\u00f3 la red e impact\u00f3 en el suelo con un ruido sordo. Ganamos.<\/p>\n<!-- \/wp:paragraph -->","_en_post_name":"","_en_post_excerpt":"","_en_post_title":"The last shot","edit_language":"es"},"categories":[119],"tags":[113,114,112,133,134,125,126,130,131,132,135,141,127],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/372"}],"collection":[{"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=372"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/372\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":786,"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/372\/revisions\/786"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/361"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=372"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=372"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/joanpahisa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=372"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}